Entrenamiento invisible y de seguridad

tryner entrenamiento de seguridad

Una de las primeras cuestiones que nos planteamos cuando comenzamos a hacer deporte asiduamente es ¿cuánto tengo que entrenar? Como casi todas las preguntas que nos hacemos ésta tampoco tiene una única respuesta, pero la más acertada es DEPENDE. Un buen entrenador estudiará tus características personales y  cuanto más profundo sea ese estudio mejores serán las respuestas ofrecidas. Primera conclusión: elige un entrenador titulado que te satisfaga y en el que confíes.

Si tengo 6 días disponibles para correr  ¿por qué este entrenador sólo me pone 4 días? Si nos reconocemos en esta pregunta es que tenemos varios “peligros” rondando por nuestra cabeza. A saber:

  • El mayor peligro que se desprende es creer que sabemos más que el entrenador. Leer revistas o ver videos en internet está muy bien, pero es el entrenador quien da sentido a la combinación de todos los conocimientos que tiene, o que tú le puedes aportar. Aunque parezca una redundancia, un entrenador te entrena, no te enseña. Es él quien aprende de ti y readapta sus conocimientos. Si diseñar fuese reproducir entrenamientos, cualquier deportista de élite sería un excelente entrenador, pero si no interrelaciona y adapta los conocimientos que posee a sus pupilos únicamente estaría reproduciendo sus experiencias de entrenamiento en otras personas que no son él.
  • Otro peligro es no controlar las ganas de entrenar nuestro deporte y “correr” hacia el sobreentrenamiento o las lesiones. Seguro que hemos leído sobre la importancia de un buen descanso, así como de una variada y correcta alimentación (entrenamiento invisible) en los planes de entrenamiento, pero por si todavía no te queda claro: NUESTRO CUERPO MEJORA SU ESTADO GRACIAS AL DESCANSO. O dicho de otra forma, entrenamos para acelerar nuestro descanso.

nuestro cuerpo mejora

Las zonas grises explican el fenómeno de la supercompensación, por el que nuestro cuerpo, durante el descanso,  recupera un poco más de lo “gastado”,  por si las moscas. Las zonas blancas son el “castigo” progresivo del entrenamiento. La línea discontinua marca la mejora en nuestro estado de forma.

Te propongo que imagines la línea discontinua en este gráfico en el que se aplican “castigos” de entrenamiento antes de haber recuperado.

entramiento

Esto se solventa con unos objetivos bien definidos y consensuados con nuestro entrenador. Además habrá que ir probando los periodos de descanso que para nosotros son efectivos (comienza “pasándote” de descanso y reducirás las probabilidades de sobreentrenamiento y lesión).

  • Y llegamos al motivo de esta entrada en el blog; el “peligro” de creer que SÓLO se necesita entrenar nuestra disciplina. Es tan importante este punto para que nuestra progresión sea continua (no significa rápida), alejada de lesiones y nuestro entrenamiento no se convierta en un suplicio, que me atrevo a enunciar mi propia ley: “el porcentaje mínimo de entrenamiento compensatorio debe ser directamente proporcional a la edad del deportista”. Es decir, si tienes 40 años como yo, dedícale un 40% de las horas de entrenamiento semanales a este ”entrenamiento de seguridad”. Algunos de ellos son:
    • El trabajo de fuerza o tonificación de los músculos que actúan en nuestro deporte.
    • Trabajo de fuerza o tonificación “compensatorio” de los músculos que no actúan principalmente en nuestro deporte.
    • Propiocepción
    • Estiramientos y relajación

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